Acto de confesión

“Hello [hello, hello, hello]

Is there anybody in there?”

Si existe el cielo, y si estoy destinado a pasar ahí el resto de lo que me quede de mi post vida -asumiendo que también exista-, yo sería Sir David Gilmour en esta canción, tocándola para la eternidad:

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Me deshaecería entre la canción y la interminable sucesión de milenios hasta converirme en uno solo… Y eso es todo, las eternidades son tan inconmovibles, tan brutales, tan obscenamente inasibles, que extenderse en palabras no es más que un acto de redundancia.

Eso, para que efectivamente sea el cielo tendría que vestir una capa como las de este video:

“In a world of magnets and miracles…”

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Esta canción me persigue desde 1994, cuando vi el video por primera vez. A veces soy yo el que la persigo. A veces ambos. Justo luego nos desentendemos, por un rato, por años incluso. Pero siempre vuelve. Siempre.

Con ese aire de misterio, que de carajillo me atraía seducido y al mismo tiempo repelía con una sensación de perversa incomodidad. De carajillo la amaba y me aterraba. Y fue gracias a mi hermano que la conocí, que la puso un día en cierto programa  de música  que estaba de moda en esa “juventú”post-Guerra Fría, post crisis de los 80, de inicios de la post Historia -según Fukuyama- y yo un niño que aún no comprendía muy bien a Nirvana, a Pearl Jam, mucho menos a Pink Floyd.

Ahora, 16 años después… un breve rescoldo de misterio, y la verdad de saber que antes de los calendarios crudos de mi adolescencia me estaba encontrando con una melancolía fuerte que bien podría ser la base sobre la que se monta la “melancoliíta” chiquita y constante que cargo desde algún punto en este devenir adulto. Y hasta el día de hoy.

“The grass was greener
The light was brighter
The taste was sweeter
The nights of wonder
With friends surrounded
The dawn mist glowing
The water flowing
The endless river
.
Forever and ever”

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Imagen tomada acá.

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2 comentarios en “Acto de confesión

  1. Tenía guardado entre mis cosas que pretendían duraran siempre (no sé si siempre dura una eternidad) el LP The wall conseguido gracias a alguien que viajó lejos y me lo trajo para compensar una amistad fiel. Creo que se ha fundido con los tabiques de mi casa porque no lo encuentro (sabes que creo que hay algo por ahí que se alimenta de objetos extraños o queridos ¿5a dimensión?). Por las noches si golpeo las paredes creo oír just another brick in the wall y me siento menos que nada.
    Salut

    • Yo siempre he pensado que los “para siempre” duran menos de lo que cualquiera se podría esperar. Y por eso son engañosos, y por eso cuando alguien me sale con una promesa de “para siempre”, no ha terminado de hablar y ya desconfío.

      ¡Un LP! Lo que diera yo por escuchar el cuchilleo de la aguja con el acetato, junto a esos temazos, dichosa, tuvo en sus manos un pedazo de éter. Tal vez, en alguna vuelta de hoja, se lo vaya a encontrar de frente y ay los golpes en la pared no van a ser tan terribles.

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