La paciencia de Margarita

No me va a alcanzar la vida para morirme como quiero. Qué desgracia, siempre las zancadillas, también están los olvidos y la suciedad de otros idiomas en la suavidad descarada de mi lengua bastarda. Eso es triste, no me alcanzará toda la vida para morirme como deseo y es que es una desgracia mi excelente salud, aún constante sin importar qué tanto me esfuerce por despedazarme, no puede ser que la sal de las noches muertas me impregne mis pasos y aún sigo, seguiré vivo. Seré el observador impasible de los fallecimientos de mi generación, de todos y todas con los, con las que me perdí en el frenesí de la vida a descaro en las noches largas, pesadas, de ver el amanecer y aún así mi descanso final y total no llegará sino hasta bien entrado el olvido, cuando una buena noche de excesiva mesura, viejo, arrugado y concretamente solo, mi corazón se detendrá a mitad de camino de una sístole para proceder a relajarse como el pedazo de carne muerta que en ese entonces será. Entonces, las trompetas seguirán siendo trompetas, alguna pareja tendrá un orgasmo, un gato maullará, un perro romperá una bolsa de basura buscando algún paliativo para su hambre endémica y en algún lugar nevará fuera de estación. Los vecinos advertirán por olfato que es el momento de colocarme a traición en un hueco en la tierra, yo que deseo ser cremado. Acuérdese lo que le digo, no me alcanzará, no. Qué triste.

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-Los buses de madrugada últimamente le están sentando peor, precioso- dijo maternalmente quitándole los pantalones.

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Imagen tomada de acá.

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16 comentarios en “La paciencia de Margarita

  1. Espléndido texto que aunque tenga una salud de hierro a una le apetece que se muera por el placer de leerlo.
    Margarita debe estar deshojandose para morir contando su historia.
    Salut

    • Y por la curiosidad de saber qué tan imposiblemente sano es, o si es solo un fanfarrón, o si le hace falta algún tornillo.

      Y Margarita, siempre cuenta, siempre. Especialmente cuando no lo hace

      Pura vida

  2. la primera lìnea me hizo pensar que deberìa vivir desmesuradamente…pero creo que todo es culpa de una canciòn que escuchè ayer.

    Muy lindo texto

  3. ¡Uf!, Menudo texto, Adrian. Te has lucido y requete lucido. Contiene tanta fuerza que me lo leí un par de veces para disfrutarlo doblemente.
    Mis felicitaciones, amigo.

  4. A mi me sienta peor la espera, la desgana, el acontecer ausente… Las soledades compartidas, el miedo, la victimización. Pero me sienta bien el rojo, los amaneceres despierta, caminar de noche, la arena en mis orejas… Claro eso es por el momento… ah y yo espero que me siga luciendo hermosa la aurora boreal de mi recuerdo de vos 😉

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