Está bien… Margarita

El segundo día de odio y siempre-me-hacés-lo-mismo. De recriminaciones sordas, de estar contra la pared acorralados ante cualquier gesto. No se miran, no se tocan, arrullando sus rencores de humanos mientras el deseo de salir de ahí les grita y les exige que corran, que se vayan, que no miren para atrás. Él barre con furia, ella se desquita con la carne  y no canta. El silencio, atónito, magnifica sin querer cualquier sonido.

Mastican la amargura con el almuerzo desapasionado. Suspenso. Lavan los platos, ella se va a acostar y él cae como mejor puede en su sillón de la sala-comedor-cocina-casi todo. No se atreve a encender la tele, no se da el lujo de pensar. Cierran con furia los ojos y un sueñito arisco los agota. El inicio de la noche los asombra. Se encuentran a mitad de camino al cuarto, a la cocina, no saben qué decirse, el hervor de antiguos enojos les hace una zancadilla. Pasan de largo volviendo a sus marcas sin haber llegado a sus destinos, apenas mirándose, apenas sintiéndose, dejando que las brasas terminen de extinguirse. Así son, así aprendieron a vivirse y así han logrado salvarse.

Hay que salir, es necesario salir de este revoltijo de palabras no dichas, de esta procesión de enojos anteriores. Hoy la soledad no acompaña, los ha dejado solos sin consideración para que lidien consigo mismos y se saquen de quicio y se arañen la felicidad. Ya no existen los días buenos, las risas, esas condescendencias a las pequeñas libertades de la confianza. Sabe que algo se ha perdido para siempre, el desperfecto no parecía tan grave al principio. Juntos han cruzado la meta final de la inocencia, queda entonces vérselas cara a cara con la realidad. No es posible seguir con las mentiras de todo sale bien, todo es felicidad, juntos vos y yo, sí juntos vos y yo contra el mundo. Ese mundo tan fácil, tan sin decirse que la verdadera razón de la felicidad es que sea tan fugaz, maldita sea, bendita sea. Que cuesta y que implica días malos, malísimos. Que se puede destruir siempre. Y se puede reconstruir siempre.

Es uno de esos fines de semana donde todo se va al carajo. Y éste como ningún otro.

La ve desaparecer en el cuarto. Con ella se va algún miedo, alguna tranquilidad. Sale de nuevo, esta vez con el vestido y el maquillaje de mujer hermosa, en algún lugar la esperan sus amigas y es la lejanía indiferente y la cortesía ajena de antes de conocerla, aquella noche de “que yo soy un canalla y tu eres decente…” en un karaoke sin alma, el silencio sonriendo confiado entre la gente que no atinaba más que a prestar atención al portento. Silencio para sorber a manos llenas esa voz de mujer pájaro, extraña, casi extinta. Silencio antes de acercarse fatalmente con un hola, ¡qué voz! Silencio mientras decidía qué hacer y que ella lo salvara con un ¡gracias! Y una sonrisa de agua pura. Silencio antes de aquel, Luis Antonio, mucho gusto. Silencio ahora también, silencio todo el día y en el mundo y en los resquicios de sus rencores que gritan. Se miran una, dos, cien vidas.

Un trueno se desgaja junto al aguacero y es una montaña que se desmorona, es la ira del universo, es la inmisirecordia de dios, es un susto de horror para ambos.

-No llore, Margarita- él la abraza pálido y temblando. Ella no le quiere decir lo mismo.

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Imagen tomada de acá.

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4 comentarios en “Está bien… Margarita

  1. Desencuentros que gritan en silencio y callan gritando. Es triste el desamor y la rutina y el abandono.
    Siempre nos queda volver a empezar o escribir un relato.
    Margarita también es una bebida ¿no? lo prefiro a una flor que con cada pétalo arranca un hilo del tejido de la felicidad o de su espejismo.
    Salut

    • Es que ella es para bebérsela tranquilamente degustando su sal, su licor.

      Es tristísimo el desamor y la rutina y el abandono. Pero siempre está la posibilidad de alguna locura o de algo que nos haga ¡hasta aquí! Y recomponer a poquitos, a pedacitos. Nunca se es demasiado tarde para intentar, al menos para luego lamentarse no haber luchado.

      Pura vida

  2. Lo guardo en flash drive para leerlo esta noche en casa con calma de nuevo. Me hizo pensar. Las palabras no dichas mueren siempre en los corazones. Me hizo pensar en un tema de dos buenas voces (sabes que soy bien antigua) de hace un tiempo: http://www.youtube.com/watch?v=3hHvDwQWFv8. Te recorde en mi vuelo. En la pantalla de ruta a 40000 feets sobre Greenland aparecia entre otros el nombre de San Jose en Costa Rica. Saludos

    • “40000 feets sobre Greenland” parece título de película o de disco compacto o de una banda de rock alternativo/progresivo

      La canción ¡qué buena! Me recordó a mi tío, que es como loco por Paloma San Basilio.

      Jejeje qué bueno. Aunque eso de SJO Costa Rica es una injusticia histórica para con Alajuela. Lo que pasa es que el primer aeropuerto internacional estaba en San José. Cuando lo pasaron a Alajuela, resultaba muy caro hacer el cambio a nivel mundial, así que decidieron dejarlo así.

      Pero “el aeropuerto está en Alajuela” 😉

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