Juntos, Margarita

Cerró suavemente la puerta de madera tan carcomida por miles de portazos. Abajo la dueña esperaba sin decidirse cómo actuar. Era la peor de sus insquilinas, siempre se atrasaba medio mes en el pago. Y siempre la misma excusa, es que no he encontrado trabajo y a ella qué le importa si no lograba conseguirlo, de esto vivo, esa plata es para que yo viva y esta carajilla, qué se creé, mejor lo hubiera pensado antes de jugársela viviendo sola. Cuando pagaba era en silencio y rápido. No preguntaba de dónde venía el dinero, y se le metía un dolorcito en el corazón al escucharla subir a su apartamento.

Bajó los dos pisos con sus pasos de gata, la desvencijada escalera apenas crujiendo, sin apurar el paso ni detenerse innecesariamente. Sin ninguna intención de adelantar o retrasar el momento, baja las gradas sosteniendo las llaves en la mano izquierda, la derecha toma de tanto en tanto el pasamanos. Se dirige al apartamento de la dueña y no está. Tiene que volver en otro momento y se enoja porque ella sabía que hoy… Sale, espera poder abrir una de las celosías que dan a la calle pero la ve hablando con él. Cruzada de brazos y sin acercarse mucho con la desconfianza maniática que la caracteriza.

Le entrega las llaves y una sonrisa de gracias y ya no la voy a molestar más con pagos atrasados. Recibe todo y con un seco acomodo de su melena negra se da por complacida. Margarita se le queda viendo mientras se marcha, por primera vez siente que sus pasos no son tan firmes. La ve cerrar la puerta. Levanta los ojos para descubrir que dejó la sábana tapando la ventana pero no hace ningún intento de nada. Luis Antonio le recuerda que si se atrasan tendrán que pagar más por el flete y ambos se montan en el camión cargado de todas sus cosas. Antes de cerrar la puerta, la advertencia.

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-¡Muchacho! ¡Trátela bien!- A través de la ventana y con un fulgor extraño en los ojos.

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Imagen tomada de acá.

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4 comentarios en “Juntos, Margarita

  1. He de buscar el comienzo de la historia. Si has de continuar sólo deseo que el muchacho atienda la petición de tratarla bien, además de que la muchacha sepa responderle. Hoy no me demoro reflexionando (ando corta en tiempo) pero me hiciste pasar un momento Extraordinario con un cuento sobre lo cotidiano lindísimo. Gracias.

    • La historia es es como todas en la vida, hay sus momentos bonitos y sus momentos malos. Días en que se quieren mucho y días en que se quieren matar.

      La historia no va en línea recta, por cualquier cosilla.

  2. ¡Ay! estas personas que se parapetan tras la indiferencia y quedan con un dolorcito que se transforma en un borrón el los ojos.
    Nuevos aires para Margarita que espero sean suave brisa y no tormenta tropical.
    salut

    • Es en los inicios de la historia de Margarita y Luis Antonio, no va en forma lineal. Todo empieza bonito y sigue y sigue y a veces no se pone tan bonito. Se puede arreglar siempre… o al menos, a veces.

      Pura vida!

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