Una tregua… y yo gané

Extraña esta vida que no sabe bien cómo se descuelga ávida de sí misma. Es esto de los días de sol que olvida para siempre los horrores de la humedad viscosa que atenaza toda posible humanidad, especialmente en tiempos de La Niña.

 

esto de escribir es siempre soledad compartida con cientos de palabras personajes historias. crear y descrear un oficio grave que no admite distracciones -muchas veces la compañía es una molestia grande. siempre es ser uno cercado de miles de posibilidades símbolos y acrobacias literarias todas con su respectiva taxonomía que nunca logré aprender correctamente y defenderme con uñas dientes de los asaltos de los finales felices fáciles. inventar y convertirse en un demiurgo pequeñito. o simple relator -casi- fiel de historias que pudieron pasar que nunca han sido serán que podrán ser tal y como se describen en esas líneas que son el mejor testigo de ese paso sin glorias de ese suceso del que nadie más tuvo noticia que el inconsciente que decidió dejarlo por escrito.

 

Hay tanta vida rebosando su pelnitud, hay una sensación de bienestar. En estos dias se olvida cualquier traspiés de la política o de las injusticias de una sociedad, un orden injusto.

 

dejar media vida con cada escrito y después sorprenderse de lo hábil que es para crecer y crecer y crecer para dejarse de nuevo media vida en otra historia. una labor digna de Sísifo pero tal vez con menor sentido. y todo por la extraña fascinación que un buen cuento novela poema ejerce en cualquiera. sea en letras en música en audiovisual. ser hechicero trovador alquimista o tan solo un embustero con el sabio uso de las palabras para llamar la atención para que otros crean lo que se dice. no somos más que mentirosos.

 

La vio llegar en una falda corta de colores, una blusa blanca ceñida y sin mangas. Irradiaba una belleza tenue, además de su belleza cierta. De alguna manera siempre que la ve tiene la impresión que a ella le cuesta trabajo aceptar el espacio-tiempo en donde se encuentra. La ve moverse por todo el lugar y piensa en el viento, si soplara con un poquito más de fuerza… Se ha distraído en cualquier otra cosa y cuando vuelve a ver al espacio donde ella está, una silla vacía. Es una multitud de ausencias que se le planta en ese momento. Remoja la decepción en el café.

Con todo es un día de sol y luego de tantos incordios de la lluvia siente como una paz grande y lenta que se desenrolla sobre su cabeza. Sabe que sonríe por dentro, que se aleja de la elaborada expresión hosca de siempre, y por algún lado dejó guardadas sus palabras hostiles. Se refugia en sí mismo con los ojos bien abiertos escudriñando todo lo que le parece importante. Estará también el asunto de las mujeres en ropas de verano y las generosas porciones de piel que se ufanan en mostrar. Eso siempre será bueno.

Después, con la noche que se acerca, un poco de frío asegura que será mayor más tarde y se empaña la claridad con un velo opaco.

 

siempre me imagino parecido a un mago de circo sacando conejos del sombrero cartas de de las orejas espectadoras jugando a manos llenas con ilusiones y las trampas pequeñitas para conjurar la sorpresa. algo de espectáculo de vodevil algo de súper producción con el cual se crean y descrean mundos y universos bajo la cruz de una sarta de mentiras que parecen ciertas. eso somos.

 

Junta sus cosas, su libreta de apuntes, su cuaderno de escribir, su pluma con la cual trata de salvarse de sí mismo o de alguna otra calamidad. Decide darse un descanso ahora que ya es de noche cerrada y apenas puede ver con esa iluminación tan mala, da siempre una sensación de haber caído en un pozo y él que no entiende cuál es la necesidad de estar uno y otro y otro día allí jodiéndose los ojos en la noche, desbaratando su sistema digestivo con muchos cafés malos. Garabateando deseo en los cuerpos de esas mujeres que no serán suyas, nunca. Se aleja con el corcoveo de sus pasos desordenados mientras decide, una vez más que no entiende para qué putas escribe.

Se sube al carro destartalado, lo enciende. Conecta el reproductor al radio y deja que el azar… la verdad es que mejor se deja de varas y se manda de lleno con “I fought the law, and the law won…” cantándola a voz en cuello durante todo el trayecto a su departamento. Una y otra y otra y otra vez, en la multitud de covers que han hecho de esa canción. Algo desquiciado sí, pero con esa felicidad bonita de todo el día que hace que se mueva tamborileando el volante y… bueno la verdad es que la letra no es como para sentirse alegre, pero es su canción favorita. Por eso dejó para último la versión de los Dead Kennedys… “I fought the law and I won, I am the law, So I won”.

 

no somos más que falsedad. a lo mejor nuestros personajes pueden decir realmente lo que somos, quiénes somos, tenélo en cuenta.

 

Lo esperaba en la puerta desde hacía veinte minutos, había calculado mal, pero no le importaba. Había fumado todos los cigarrillos que él le tenía prohibidos fumar adentro. Le sonrió con los labios secos y le alegró escuchar “I blew George and Harvey brains out with my six-gun”, vendría de un excelente humor y quizá le diera por hablar descontrolado estando desnudos. A ella que tanto le gustaba oirlo perderse en esas filosofías sin destino.

 

te advierto siempre que nunca debés hacerle caso a los que escribimos a los que jugamos a escribir a los escribidores a los que nos creemos escritores a los que afirmamos serlo. no somos más que mentiras que nuestros propios personajes pueden contradecir y por eso quedan encerrados para siempre en algún papel sin posibilidad de defenderse por sí mismos porque ya nosotros los creamos. te aseguro sí que no hay peor horror que encontrarse cara a cara con las ficciones que vamos descascarando. no esperés promesas y no esperés que yo sea quien vos creés que soy porque a lo mejor formo parte de una subtrama poco importante después no te sorprendás si me encontrás distinto actuando de otra forma según la trama lo requiera. creéme esto a pie juntillas: jamás confiés que te estoy diciendo la verdad completa o tal vez a medias.

 

Antes de dormirse agotado recordó a aquella otra, la de la falda de flores.

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Imagen tomada de Tatiannna.

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4 comentarios en “Una tregua… y yo gané

  1. Yo a esto lo llamo desvarios, ideas que tienen vida propia y se adueñan de mis dedos mientras no sé que estoy escribiendo ni qué quiero escribir, pero ahí está.
    La foto me suena, lo nuevo es tu manera de ir soltado ideas y esta mezcla de realidad y ficción que engaña pero que quiere decir la verdad.
    Buen ejercicio que ganaste a pulso.
    Salut

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