20 años

Fue en el año que aprendí a escribir. Fue el año que deliramos con la sorpresa del verano italiano. Son 20 años, desde el vértigo de hoy hasta esa mañana alrededor de las 10 de la mañana, de un diciembre de los de antes, de esos de clima bueno.

De milagro estaba en mi cuarto con mi hermano, solos y sin pelearnos. Yo hojeaba un libro de grandes ilustraciones porque aún las letras me parecían aburridas, con todo y el logro superestar de comprender qué significaban. Mi hermano andaba por ahí, quién sabe qué hacía. De pronto la voz de mamá, adelántense ustedes, yo voy después. Justo cuando yo estaba por aceptar, mi hermano rebatió un nosotros la esperamos. Seguí hojeando el libro, pasé una hoja, dos máximo.

Fue como si me estuvieran zarandeando del brazo, como si de pronto la quietud familiar del cuarto se despertara con una violencia que jamás, jamás había sentido nunca; vi correr a mi hermano y, siendo él el mayor, asumí que era lo que se debía hacer en ese momento, es cierto, en la escuela y en la tele nos habían enseñado qué hacer en esos momentos, que no se debían bajar escaleras, que había que colocarse bajo el marco de una puerta… pero qué se iba a poner uno a hacer caso si sentía que toda la casa estaba a punto de venirse abajo, y los gritos de mi madre y esta cosa que se movía todo, todo y el ruido, ustedes no sé si recuerdan el ruido de cascos de caballo a galope o de monstruo o de trácata trácata y burroum y justo cuando ya íbamos por la mitad de las escaleras, mi madre nos grita qué qué hacemos, que subamos porque es peligrosísimo bajar las escaleras

nos agarra a ambos y justo bajo el marco de la puerta donde nos coloca abrazándonos, logro ver el cielo, azul, claro, azulísimo de los diciembres de antes y me extraño con que todo se esté moviendo, con que todo se esté cayendo y el cielo ahí, tan tranquilo, sin ni siquiera nubes, me extraño, porque justamente enfrente mío lo que debería haber es una pared sólida; es que se ha partido en dos y se bambolean, les digo que se bamboleaban ambas secciones y el cielo sin nubes… y todo eso con mi madre llamando a cuanto santo o carajada divina que exista y dios míos y señor ayúdanos, hasta que ya, nada… ahora sí, corran al patio ¡al patio! ¡abran la puerta, al patio! nada, no tuve que preguntar qué era eso, sabía perfectametne que acababa de pasar un terremoto; lo que no tenía idea es que podía pasar otra vez, y va de nuevo madre a invocar a dios y la virgen y los santos y quién sabe quién más; y el sol, saben, el sol ahí tan grandote en un cielo aún más grandote y todo azul, de los diciembres de antes y ¿eso es lluvia? ¡lo que faltaba para el fin del mundo, que lloviera sin ninguna nube! cae el agua, ahora menos que ya dejó de moverse la tierra, porque ya el tanque de agua de la vecina ya no está tambaleándose.

Después llegó mi tata, nerviosísimo, de la casa de mi abuela. Había ido desde antes a ayudarla con los tamales y de los que, obviamente, no recuerdo que los haya terminado después.

Es hoy hace 20 años.

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5 comentarios en “20 años

  1. Por suerte pudieron salir ilesos y con más suerte para mí, pasados 20 años puedo leer como fue la cosa y más suerte que usted lo escribiera tan bien y más suerte que este invierno parece ser como los de antes acá, con lluvia y frío y más suerte porque puedo desearte toda la suerte que haya en el mundo para que nunca más tengas que contar un suceso igual.
    Salut.
    Te deseo una muy feliz Navidad . Y Como dijo Beckett el año que viene fracasaremos otra vez pero fracasaremos mejor

  2. Sí, fue una salvada que salimos de esa… Vieras que feo. Han habido otros terromotos, de hecho, pero ninguno tan feo como ese.

    Hay una segunda parte, pero habrá que esperar 😉

    Tuanis, Micro

  3. Yo ni habia nacido, pero estaba n la panza d ma y sólo puedo imaginarmela con semejante vientre corriendo x todo lado sin saber q hacer, xq eso d las meneadas d la tierra siguen sin ser su fuerte! Jajaja

  4. Hace días que quería comentar esto pero no sabía cómo.
    Yo recuerdo solo el inicio del terremoto. Tenía 4 años y atrás de mi casa estaban unos señores construyendo la casa de mi tío. Mi mamá me dijo que le llevara fresco a uno de ellos. Yo tomé el vaso con un líquido de color morado y en ese momento se vino el meneón. Recuerdo mi mano mojada por el fresco, mi madre a la par y #$%&%#$%&/()=(&% LAGUNAZO!!!
    Cuenta la leyenda que la casa quedó en ruinas. La demolieron y encima construyeron la casa actual. Dicen que fue una época difícil, pero tuve la suerte de no sufrirla. Para mí es un lindo recuerdo, porque me pasé a vivir un tiempo a la casa de mi abuela 😀
    Gracias por el recuerdo, güilo, un besote

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