Es cuestión de detalles

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a Márama, por la idea

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Todo comienza con una pequeña flama, al primer intento, obstinado, no enciende. Con la segunda tentativa advertimos el resplandor que ilumina una mano de hombre que se oculta temporalmente ante una nube grisácea que lo empaña todo, así vemos de a pocos un principio de barba cuidadosamente descuidada. A medida que nos fijamos en todo el conjunto encontramos un hombre en sus veintes que mira hacia la drecha con algo de convicción y otro tanto de sorpresa, usted y yo lo vemos en un plano a mitad de camino entre americano e italiano.

Notamos que todo este proceso se ha llevado a cabo con lentitud, sin apresurarse. Si nos fijamos bien, podría decirse que él tiene algo de esa brutalidad contenida de Clint Eastwood y que la oscuridad nebulosa que lo rodea, apenas indispuesta por los faros de los carros de la carretera al fin del mundo y que pasan con la sorpresa de un tránsito fluído, desenfocados y abarcando todo el fondo en una soledad que pronto sabemos va a estallar en movimiento tiene cierta reminiscencia de cine noir. Aunque él carece de sombrero y gabardina por cuestiones de simple imposibilidad tropical. Una chaqueta oscura entreabierta y descuidada sobre sus hombros una bufanda gris. El cabello corto y bien peinado no dice nada que nos pueda llamar la atención. Está de pie y es entonces que descubrimos que no hemos advertido ningún sonido, todo ha transcurrido en un silencio de claroscuros. Empieza a caminar y ahora sí, escuchamos dos chasquidos y la inspiración y espiracióny no queda nadie en escena por un segundo. El ruido de los automóviles y una música apenas audible, imposible de identificar.

Entonces lo seguimos mientras entra en una casa vieja de madera y remozada en un bar. Entramos y está lleno. Vemos labios que se curvan en sonrisas, ojos que parpadean, vasos con cerveza u otro tipo de alcoholes, en distintos grados de consumo. Por la penumbra observamos la mitad izquierda de un tipo de cabello largo y rubio que canta perdido en sí mismo. Vemos caras borrosas, humo azul, humo grisáceo, oscuridad, ruido de gente que habla y se confunde con la música que nadie presta atención con excepción de un único tipo que sigue la letra de la canción desconocida, por más que el cantante haya hecho una pequeña introducción del grupo y su trayectoria y por qué quería cantarla antes de iniciar pero que nosotros no escuchamos.

A medida que nos acercamos logramos observar todo el lugar, los especímenes diversos de la rica fauna de San José de noche. Desde el grupo de chiquillas hipermaquilladas con la cédula aún humeando al par de tipos que sobrepasan los treinta y asumen una condición depredatoria, grupos mixtos de amigos o compañeros de trabajo salvando una semana con un viernes de música y trasnoche merecido. Están también los artistas y artistazos, extravagantes siempre o los neo hippies que podrían pensarse fuera de lugar con ropas que aparentan diez veces menos su elevado precio. La pareja que viene a disfrutar de la compañía, solos o acompañados de otras parejas, otros amigos, alguno que otro grupo que eleva el promedio de edad y complacidos con el ambiente sin entenderlo del todo. Nos inmiscuimos en estas realidades pasamos junto al tipo que se aferra a su botella de cerveza nacional con mayor urgencia que a la vida y “And if the bottle is no solution why does it feel so warm…” Lo mira una mujer desde su reducido grupo de extranjeros, diveritda y extrañada “And if looking back is no solution…”. Jamás ha escuchado al grupo y le sorprende que haya venido a este país a conocerlo por un cover y que además de los músicos, sólo una persona lo conoce tanto como para saberse la letra. Se queda pensando qué podría preguntarle a Dios cuando lo conozca, si repetirá alguna de las líneas de Marillion.

Seguimos adelante y buscamos al hombre del principio. Observamos que está sentado en un banco, su mano sobre la barra. Nos fijamos, por partes en su cara. La sonrisa discreta, los ojos brillantes que miran a alguien. Habla pero por la distancia, la música, el barullo de las conversaciones de los otros no podemos comprender lo que dice. A su lado nos encontramos unos zapatos rojos, unas piernas cruzadas de medias negras transparentes, nos vamos acercando. Un vestido negro una palma y media por encima de la rodilla, de falda ancha. Un fajón rojo y grueso le abraza la cintura. No lleva collar, unos aretes pequeños, el cabello corto, llega hasta por encima del lóbulo de un color vino, o tal vez un tono más apagado. Estamos tan cerca que percibimos su perfume oscuro y envolvente, sus labios que hacen juego al color de su cabello y en donde se ha colocado su vaso de una bebida anaranjado suave, se detiene y lo aparta un poco para citar a Wilde con eso de la mejor manera de luchar contra la tentación es dejándose caer en ella. Da un trago corto. Escuchamos nítidamente que el cantante ha repetido algunos versos del principio intencionalmente “...And if that girl is no solution why did she feel so warm…”. Ella se acaricia el cabello y ladea la cabeza. “…And if to feel is no solution…”. Él dice algo, pero entre ellos y nosotros pasa alguien y no logramos escuchar más que “…Why do I feel”, luego un sólo de teclado que se apaga, se apaga mientras vemos la mano sobre la rodilla de él, se apaga, nos fijamos en un ojo de ella, se apaga finalmente, no escuchamos nada. Yo amo los planos detalle, dice.

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Alajuela Centro

8 marzo, 2011

Imagen tomada de acá.

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