Apuntes para una novela

No, usted se equivoca compañero, el deseo es frontal, tiene un objetivo al cual se dirige siempre.

No importa lo que haya en medio, no importa quién haya en medio.

El deseo no atiende curvas o desvíos, se dirige fatal y redentor hacia donde es necesario estrellarse, completarse, destruirse, nada… aniquilarse finalmente ese ardor en la boca del estómago, las sienes que se elevan, se elevan, el dolorcito en los antebrazos y las manos un dolor de acción premonitoria de movimiento a punto de ser, el deseo va y se irradia en mil lanzas, mil flechas, mil misiles balísticos cuyo objetivo es la sola aniquilación propia, jamás satisfacer a otro que no sea a sí mismo, la posibilidad y la realidad de la vida que en su gozo pleno, en su necesidad de preservarse en la misma intensidad y por eso mismo no admite disminución alguna y, por eso mismo, no admite continuación más allá de la eternidad del momento de su completud, de su llegar a satisfacerse y… el vaciamiento, la marea baja, charcos un trueno a lo lejos, sordo, apenas perceptible, el cemento en la noche luego de una tarde atormentada de calor que aún permanece tibio pero igualmente inanimado, como cadáver reciente, como luego del sexo cuando no hay palabras y las caricias son un accesorio necesario de las interrelaciones del homo sapiens sapiens; un atardecer con predominio de violetas, grises y rosados, con nubes que envuelven al sol y brisa fresca que arrastra cualquier esencia sobre un campo de batalla. Justo antes de toda muerte aniquilación agotamiento completud el deseo ya no es posible de sostenerse se desbarata, deja pedazos perdidos, lo poco que queda junto se recoge sobre sí mismo, toma fuerzas, descansa, se mira los dientes al espejo mientras se los cepilla, se desentiende de ese objeto, de eso tan necesarioque ya es sólo una envoltura de un dulce que no, no era tan apetecible, hay que decir la verdad.

El deseo camina, recoge sus lanzas, revisa el estado de sus flechas, dependiendo de hacia dónde mira será fuego termonuclear aún, será un rescoldo de un castillo acabado, una hoguera en una playa en algún día de enero con trasfondo de Bob Marley, apenas un beso rápido de compromiso, según por dónde mire será lo que tenga que ser el deseo que a veces comprueba de tanto en tanto sus líneas ferroviarias para desmontar aquellas sobre las que ha colapsado, aquellas que ya no le interesan.

No hay nada más mentiroso que el deseo cuando es honesto. A veces, también, existe una viceversa. Pero eso ya es buscarle al gato más patas que las necesarias.

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Imagen tomada de acá.

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Un comentario en “Apuntes para una novela

  1. Ya se echaba en falta un texto suyo.
    Buena disertacion. Me recordó aquellas florecillas hermosas, que parece que el sol solo brilla para ellas y tras un soplo se deshacen.
    Me sorprendió el título
    Salut

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