Desde el 49

-¿Y quién no se ha enamorado de la hija de la verdulera?

Miramos la tele con la fe raquítica que nos podemos permitir. Pago una ronda de cervezas. Hoy no es el día ni el lugar para un whisky

-Achará vida- dice.

Saborío acba de perder un gol casi hecho. Luego me pregunta por la doña, por los güilas.

-Bien, están bien. Creo.

Después consideramos la táctica, los avances, la posesión de la pelota. La precisión de aquel, la torpeza de aquel otro. Él pide la siguiente ronda y por un momenot no tenemos idea de por qué estamos aquí, la semipenumbra del lugar encubre un poco a los otros clientes.

-Esta vara no se empata- digo.

Un pelotazo le cae en la cabeza de un espectador. El tiro salió desviado y demasiado alto.

-Achará vida.

Un grupo de universitarios le gritan al tele, maldicen, beben desesperados. Es probable que seguirán emborrachándose hasta la madrugada. Los miro mientras pienso en el ajuste hacia abajo del presupuesto del proyecto que apenas inicia. Me ha estado jodiendo todo el día.

-Esta vara no se empata.

Otra ronda de cerveza y que se jodan los triglicéridos, además es el minuto ochenta y el gol está muy lejos. Esto se va a perder, pero nadie lo dice.

-Achará vida. A esa chiquilla le llevo como veinte años.

.

Imagen tomada de acá.

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