La Inmensidad III

La Inmensidad

No es de esa época. Pero la tomé yo

Fue mirando a través de la ventana de un bus rumbo a San José y que había tomado en Esparza. Un sol amarillo y anaranjado de esas 4 de la tarde eternas, un instante milagroso donde el peso implacable de nuestra estrella se transforma en apenas luz. Hasta un principio fresco se te cuelga del cuello a contarte historias.

Árboles y potreros, casitas apenas habitadas y trópico seco. El viaje fluido y sin mayores sorpresas. Ya no recuerdo de qué volvía.

Eran los años de U. No estoy seguro si ya habían llegado los salvajes.

Era un vaivén lento y con algunos intervalos sin ritmo. El silencioso recuento de lo hecho y el sonido de fondo del motor, iba sin acompañante. Miraba a través de la ventana.

Árboles, reses, potreros, casitas que apenas estaban habitadas, cercas de madera engarzado todo en este trópico seco. Quizá era marzo, quizá abril. Tal vez diciembre.

Amistades. Tejido enmarañado de relaciones humanas. Afectos. Posibilidades. La emoción de hacerse grande y las decisiones tomadas. Conocer. Convencerse de a poquitos que el mundo, ¡el mundo podía ser devorado de un bocado!

Tal vez.

Es el recuerdo lo que habla. Es del recuerdo donde hablo. Ya son borronazos algunos puntos. Puede que esté inventando algunos cabos, plantando puentes que no estaban para unir los fragmentos de esa memoria. Puede que lo esté mezclando con otros momentos. Siempre desde el recuerdo. Desde el humito tenue de la memoria que ya hace mucho ardió de olvido.

Queda el sentimiento. El darse cuenta. En ese momento pude decirme que estaba siendo feliz.

Sonreí. Soy feliz.

Dije sin pena.

Me lo dije. En ese momento para nadie. Quizás había sido para ahora, ¿hace una década?

Estaba experimentando una felicidad suavecita y celeste que me teñía por dentro y hacía crecer algo debajo del esternón. Se expandieron las costillas. Seguía sonriendo. No tenía ni propósito ni principio alguno. La tomé de la mano y nos quedamos unos minutos así.

Después fue mirarme solo en el bus hacia San José que había tomado en Esparza. Quizá me puse a leer algo.

Me bajé en el aeropuerto como si llegara con otro tiempo. Me parece que ya había anochecido.

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