La invasión inglesa a La Habana. Apuntes de mi viaje por Cuba

La Habana, Cuba

La Habana, Cuba

  1. Aeropuerto Juan Santamaría – Día 1

Partir es siempre una sorpresa. Los preparativos te alivian el desconcierto por la seguridad que dejás. El salto.

Cuando ya terminaste y estás en tránsito te empezás a acostumbrar al estupor.

  1. Aeropuerto Oscar Arnulfo Romero y Galdámez – Día 1

Escala. Pronto será tiempo de estirarse, charla y algún instante para no pensar. Luego, es constatar que sí, que hay que viajar con alguien a quien se quiere –le guiño un ojo a Hemingway, pero está ocupado en sus cosas, lo dejo así.

En el aeropuerto de San Salvador

En el aeropuerto de San Salvador

Recuerdos.

Y “Hey You” que suena en el sistema de audio del envión me espeta que no puedo rendirme sin luchar. Inicia el descenso.

Entonces hoy no es para recuerdo, sino para crear memorias. Hoy es día para mí. Y mañana y el que le sigue. Y el que le sigue.

  1. La Habana – Día 1

Llegar con ilusiones. Llegar y encontrarse con el abrazo de humedad Caribe que más que abrazo es un puñetazo que te pone a ver la estrella solitaria de la bandera cubana rondándote.

Es la sequía más fuerte en 100 años.

Esperar, día caluroso que se desbarranca en un aguacero, esperar. Cambiar dinero.

Los autos son un sueño, una nebulosa que viene dando tumbos desde antes de la Revolución. Han sobrevivido con tanta fuerza y tanta reparación de la reparación de la reparación de…

  1. La Habana – Día 1

Supe que estaba en Cuba cuando vi los primeros autos de los 50 en la calle. Lo confirmé cuando al asomarme por el balcón de la casa donde me hospedé me recibió el malecón, el Caribe. El Hotel Nacional me sonrió, también.

Autos en Cuba

Autos en Cuba

  1. La Habana – Día 2

La Plaza de la Revolución y el calor. Allá el Che y acá el ayatola… ejem… y Camilo Cienfuegos*. Es muy grande, pero por alguna razón la esperaba mayor.

Estaban en preparativos para la llegada del Papa.

EDIT: Toda la vida creí que era Fidel Castro y no Cienfuegos, gracias Solentiname por la aclaración.

El Che en la Plaza de la Revolución

El Che en la Plaza de la Revolución

Fidel en la Plaza de la Revolución

Cienfuegos en la Plaza de la Revolución

  1. La Habana – Día 2

Viajar hacia La Habana vieja en un Cadillac descapotable justo al filo del crepúsculo y llevar la boca, los ojos abiertos a más no poder. Sin pena por la sorpresa sobrecogedora. Esta ciudad exhibe sin pudor su belleza ruinosa.

-¿Mexicanos?

-No, costarricenses.

  1. La Habana – Día 2

La Habana vieja es hermosa en su decadencia. Apuntalada a como se pueda, con gente viviendo de forma inverosímil, “gano 240 pesos al mes” (10 CUC, poco más de $10).  Uno comprende esa gente que te llega demasiado amistosa, demasiado complaciente a guiarte a sugerirte cosas… A sobre precio y a contra confianza. Allí también ves ruinas.

En algunos lugares hay reconstrucciones, en otros hay esperanzas que caiga todo esperando la libertad. O algo. Algo distinto a esta inmovilidad que se está volviendo cara.

  1. La Habana – Día 2

“El mojito es para turistas, tienen que tomar Guantanamera”.

  1. La Habana – Día 2

Reímos todos y él nos mira mientras apuro el segundo trago, disfrutando de ese lugar auténtico y cubano en el que ningún turista en su sano juicio se habría metido.

A un lado, una bandera del Barcelona y otra del Real Madrid permanecen mudas.

  1. La Habana – Día 3

Un par de viejos, sentados en el resquicio derruido de una puerta a ningún lugar me señalaron, sonrieron y me hicieron un saludo militar. Les devolví el saludo.

Habana Vieja

Habana Vieja

La Habana Vieja siempre tiene algo que ver, aun cuando te perdés en ella. Especialmente si te perdés en ella.

-¿México?- una negra preciosa, vestida en traje típico y de ojos redondos y grandes como el mundo.

-No, de Costa Rica.

-Pero tú no puedes serlo, tú tienes que ser inglés.

-No, yo también soy de Costa Rica- le digo.

-Oye, agarra un poquito de sol, no te va a hacer daño…

  1. La Habana – Día 3

Viejo, me vine a tomar con vos -Hemingway me mira de reojo y sigue en lo suyo-. El mojito lo siento con poco ron… o los del Hotel Nacional estaban muy cargados.

  1. La Habana – Día 3

La Catedral la están arreglando para la llegada del Papa. Llena de andamios y cerrada, mustia. Piedra callada.

Más adelante una de ellas dice “…de Cataluña” y “todos somos de Costa Rica, excepto él, que es inglés”. “¿En serio?” “¡No!”. “Claro que sí, es un burgués inglés”. “No es cierto”. Y luego, política, vida cotidiana, Cuba y Costa Rica. “Sigamos al Floridita”. Que falta el daiquirí. Nos veremos después e iremos al Malecón a bailar.

El Malecón de noche

El Malecón de noche

  1. La Habana – Día 3

“Mira, que jamás me habría imaginado encontrarme a alguien más blanquito que yo”.

  1. La Habana – Día 4

“No utilizarás la palabra anafre en vano” – Néstor Veas momentos antes de subirnos a un taxi…

  1. Santa Clara – Día 4

No pasaporte no party.

Foc.

Che parada de buses en Santa Clara

Che parada de buses en Santa Clara

  1. Santa Clara – Día 4

Aquí en Cuba el sentido de la urgencia se mide en decenas de minutos. El tiempo es lento, apenas perceptible.

La gente vive, disfruta, mientras el sol aplasta y paraliza de forma artificial el correr de las horas. Para los extranjeros esto es enervante, descoloca a nuestros mundos inmediatos. No sabemos dónde ubicarnos, ¿interrumpir? ¿Pedir algo más ágil?

De por sí, Cuba mira hacia atrás.

Por cierto, dos hombres, sin relación entre sí y con una distancia de 100 metros cada uno me señalaron, hicieron un gesto de barba y levantaron los pulgares.

-¿Mexicanos?

-No, costarricenses.

-Pero él es inglés

-No

  1. Santa Clara – Día 4

La Habana Vieja o nueva son eufemismos. Remiten a un pasado ambas, que ya no es y buscan algún tipo de identificación que es meramente nominal.

Habana Vieja

Habana Vieja

Todo se cae. Hay restauraciones lerdas, en la morosidad característica de este espacio-tiempo de una Revolución que se jura eterna, se promete hacia adelante, siempre. Pero que se quedó en una calma chicha de mirar siempre hacia atrás como justificación y sostén, como único recurso para obviar el desmorone.

La Habana, Vedado

La Habana, Vedado

Se esperan cambios. Se dice que los traerá el Papa. Es la clase media que trabaja todos los días en su trabajo oficial y en el trabajo “por la izquierda” o no tan reglado. “Esperamos mucho de él. Que mejoren las cosas. Más libertad”, nos dijo un taxista.

Un obrero, de esos que viven con salario de 10 C.U.C lanza convencido: “¿con el Papa? No va a cambiar nada”.

  1. En algún punto entre Santa Clara y La Habana

Lo único peor que esta Revolución achacosa que se desmorona, es el maldito reggetón que ha depredado todas las veces que la gente de la calle pone música.

En este viaje de bus he escuchado lo suficiente de esta mierda como para dos vidas.

arrrk, reggeton

arrrk, reggeton

  1. La Habana – Día 4

Hoy es un día de idas y venidas. Hoy es un día de aprendizajes. Hasta da para reírse un poquito. Mañana. Lo prometo. Sólo espero que no haya más reggetón.

  1. La Habana – Día 4

Suena “Copacabana”. Ya he escuchado antes “La vida es un carnaval”, Celia es ya inocua. O mejor dicho, sus canciones lo son y no importa si la cantan. Son otros tiempos en Cuba, aunque eso suena a lugar común.

De momento una cerveza Cristal me dice que todo va bien. Y le creo. ¿Por qué no hacerlo?

  1. La Habana – Día 4

Camino solo y un tipo me ofrece “¿Cocaína?”. Es la segunda vez y recuerdo lo que dijo uno de los compas, que al latinoamericano le gusta la mota y el gringo y el europeo lo que consume es coca.

  1. La Habana – Día 4

Vine al Focsa esperando un lugar fino, pero me sorprendió la elegancia. De esas que sabés que te están cobrando  hasta el solo hecho de entrar.

Este es uno de los edificios más altos de la ciudad. Un hotel de renombre y con un restaurante en el piso 33 al cual se accede por una entrada lateral que da a un elevador.

Es… disonante. En el régimen de más rancio socialismo, te encontrás precios parecidos a Costa Rica en un lugar promedio, por supuesto, pero que para efectos cubanos esta cantidad de dinero es más que prohibitivo. Es absurda. Es inhumana.

Así que, todos los que estamos aquí no somos más que participantes de una performance.

Los extranjeros disfrutando de una gran cena, la mayoría acompañados de jóvenes cubanas, empleadas de los hoteles en donde jamás podrían cenar -mucho menos en este-. Los cubanos asumiendo su papel de sirvientes, de ofrecer solaz, diversión y placeres a esos extraños con más dinero que ellos. Mal endémico en la historia dolida de la isla.

Recuerdo las palabras de un cubano, cuando le preguntamos sobre lo sorprendente que carros del 50 todavía estén funcionando y que no se los haya comido el óxido. “Por fuera todo está bien, la procesión va por dentro”.

Sin darme cuenta, esto resume al régimen y a la isla.

auto cubano

Auto en La Habana

Y todos asumimos que esta es la tierra de la Revolución. Aquí por supuesto es “Hasta la victoria siempre…”.

Aunque no sea tan clara para quién sea esa victoria.

PD: Las luces de La Habana, desde el restaurante del piso 33 te enseñan otra forma de su inaudita belleza. De esa que te pone a suspirar y te hace sonreír mientras escribís.

  1. La Habana – Día 4
La Habana Vieja

La Habana Vieja

Al adentrarme en La Habana Vieja en los días anteriores y en ese magnífico taxi descapotable de los 50s… sólo podía tener la boca abierta. Ya lo dije, ¿no? La hermosura de esta ciudad te despierta un amor colmado de saudades y consignas utópicas. Frases que se ven bonito desde afuera y que se confunden con el humo del escape del auto. Lo recuerdo mientras como un cerdo delicioso en el Focsa.

La Habana Vieja, hermosa y derruida.

-¿México?

-Mmmm… No, Costa Rica.

-¿Incluso él?

-Mmmm… sí

  1. La Habana – Día 4
Hotel Nacional de Cuba - La Habana - Vedado

Hotel Nacional de Cuba – La Habana – Vedado

El Hotel Capri tiene una piscina funcionando en la azotea. El Hotel Nacional, el más exclusivo de Cuba permite la entrada de cualquiera. La Asamblea Nacional no tiene un lugar propio, el Capitolio estará reconstruido, finalmente, hasta el próximo año y la pareja de la par son un italiano y una ¿cubana? ¿venezolana? Han pasado hablando en italiano, se toman selfies. Yo escribo y temo que no haya campo en el bus ahora que lo tome pasadas la medianoche.

  1. La Habana – Día 4

-Disculpe, ¿me podría traer una cerveza Cristal?

-¿La cuenta?

-No, una cerveza

  1. La Habana – Día 4

Las chicas cubanas con los italianos. Una de ellas no se cansa de decir que le encanta la opera. La pone en el celular a volumen alto. Luego de varias canciones salta a Eros Ramazzotti.

  1. La Habana – Día 4

Las cubanas son hermosas, reamente hermosas. Y tienen un filin impresionante. Es una fiesta verlas caminar. Y cuando una de ellas se sorprende hay fuegos artificiales a su alrededor en la noche. Incluso de día.

  1. Santa Clara – Día 5

Otra vez la estación. Ahora de madrugada. No vuelvo a olvidar el pasaporte. Aprendizajes y 12 horas de bus.

En este lugar el techo de la sala de espera parece el de un hangar.

Están pasando una película en la que hablan alemán, inglés y algún idioma eslavo.

Aunque parece que me pasó una bicitaxi por encima, estoy contento.

  1. Santa Clara – Día 5

Vuelvo a los primeros tres días. La espera al final de la madrugada te da para pensar y para escribir a fondo lo que se ha vivido. La maravilla de estar aquí, en este momento, en este pedazo de mundo bajo estos términos. Míos, a pesar de todo. Míos.

Fue encontrar el malecón, ese sueño de piedra empecinada en sostenerse contra el mar y el tiempo. El Caribe que se desborda allí.

Malecón

Fue caminarlo y caminarlo y caminarlo mientras se cantaba a voz en cuello como nunca antes.

Fue perderse en La Habana Vieja, en medio de su lento proceso de venirse abajo y el denodado esfuerzo de la gente de vivir en medio de esas fantásticas ruinas de piedra en las que habitan contra todo pronóstico.

Algún cubano dijo que Cuba es un museo de carros a cielo abierto. No. Toda ella es un museo donde la vida de sus habitantes crece y palpita y se mueve sorteando la adversidad propia y externa.

Fue sonreírle a una portuguesa pelirroja y recibir su sonrisa de vuelta mientras nos íbamos de cada uno para siempre.

Fue cantar y bailar en el malecón con una cubana de proporciones renacentistas, las catalanas y un guitarrista perdido que juraba que un estudio inglés lo iba a grabar.

Fue enamorarse una y todas las veces de esta ciudad y de sus habaneras.

Fue saber que todos o casi todos tienen dos trabajos para terminar de llenar la olla.

Fue caminar de madrugada sin sentirse nunca en peligro. Raro milagro en tiempos modernos.

Ha sido estar feliz.

-¿Mexicanos?

-No, costarricenses.

-Y yo también.

-¿No eres inglés?

  1. Santa Clara – Día 5
Mausoleo del Che - Santa Clara

Mausoleo del Che – Santa Clara

El Che mira hacia el futuro desde el tiempo pasado. Eternizado en metal y piedra, no sabré nunca si comprende lo que le ha sucedido a esta isla.

Está allí, expuesto a todos, viendo pasar el tiempo que pasa y pasa, justo con los turistas.

  1. Cienfuegos – Día 5

Una ciudad menos movida que las otras. También es que es “baja”. Temporada baja de turistas. Los negocios cierran temprano, pero la gente igual toma el parque y el bulevar para navegar en internet.

Algo curioso, lejos de ser una actividad individual de conexión, se vuelve un acto colectivo. Grupos de jóvenes y algunos familiares navegando.

Hay una mayor concentración de “amistosos” que en Santa Clara. Recomendaciones de lugares, mojitos y habanos. La Trinidad.

Hay mucho negocio especializado hacia el turista. En un estilo que no se encontraba en Santa Clara y que tampoco se ve en La Habana.

De las 3 ciudades, es la que se encuentra en un estado menos ruinoso.

-¿Mexicanos?

-No, costarricenses.

-Y yo no soy inglés.

  1. Rancho Luna – Día 6
Regalo a Yemayá - Rancho Luna

Regalo a Yemayá – Rancho Luna

¡Playa!

Finalmente, el día para descansar. El día para no hacer nada.

Una playa larga, silenciosa. Hay poca gente. Seguro por la “baja”.

Hoy le di mi regalo a Yemayá. Quería hacerlo en la Catedral de la Virgen de Regla, pero no fue posible. Y bueno, ¿qué mejor lugar que el mar?

  1. Rancho Luna – Día 6

Mojitos y cerveza a buen precio y dos chavalas con un buen trasero. No son cubanas.

  1. Rancho Luna – Día 6

Son francesas y están bien buenas.

  1. Interludio

Justo antes de aterrizar en Cuba sonaba en la música del avión Hey You y propiamente al aterrizar fue Comfortably Numb.

Fue algo así como una señal.

  1. Cienfuegos – Día 7

Las noches son cortas acá. A las 10pm se cierra todo. Quizá por la “baja”. Hay pocos turistas y los habitantes locales tienen toda su ciudad para ellos solos. La ansiedad se siente entre los que consiguen “taxi, mojito, restaurante, ¿chicas?”.

Estatua de Martí - Parque de Cienfuegos

Estatua de Martí – Parque de Cienfuegos

Internet y parques y una luz amarilla y naranja que encubre a Martí, que siempre está en todo lado y este parque no es la excepción.

En algunos celulares Samsung hay problemas de conexión. El mío es uno de ellos.

-¿México, quiere los mejores habanos?

-Sí… si no nos hubiera dicho así.

-¿Y el inglés?

-…

  1. La Habana – Día 7
Viva Cuba Libre

Viva Cuba Libre

Volvemos y es un instante para conocer sobre el Hotel Nacional y de cómo la isla era el paraíso de los mafiosos mientras la población se moría de hambre. Cuenta la historia de la invasión inglesa en los 1700, que conquistó La Habana y la mantuvo retenida durante casi un año hasta que el Imperio Español les cedió la Florida a cambio. En medio se navega a través del discurso oficial, sobre todo con la historia de la Crisis de los Misiles y las trincheras hechas en los jardines del edificio.

38. La Habana – Día 8

En el Callejón de Hamel

En el Callejón de Hamel

El Callejón de Hamel y brochazos de esa negritud que hemos visto por toda isla. Ese sabor y esa mezcla. Que está Yemayá, está Changó y está Oshun que nos miran mientras nos tomamos un Bilongo: aguardiente de caña y miel.

La Virgen de Regla (Yemayá), Santa Bárbara (Changó) y La Virgen de la Caridad del Cobre (Oshun)

La Virgen de Regla (Yemayá), Santa Bárbara (Changó) y La Virgen de la Caridad del Cobre (Oshun)

La de la izquierda es la Virgen de Regla, según la religión Orisha, es Yemayá la señora de los marineros y dueña del mundo. La del centro es Santa Bárbara, quien es Changó hombre/mujer que le pertenece la guerra. Y la de la derecha es la Virgen de la Caridad del Cobre, Oshun, dueña del amor y que ese día 12 de setiembre justo era su día según las festividades orishas.

Partimos ya, en poco rato. Y es marcharse desde otro lugar, desde otro momento. Me llevo una imagen distinta a los panfletos -desde la acera en que usted quiera ubicarse-, me llevo instantes donde el régimen se derruía como la ciudad capital. Me llevo un Caribe gigante y la certeza de que pronto habrá un amanecer.

Al final me enamoré, me desenamoré y me volví a re-enamorar desde otro lugar de esta isla que está llena de Robinson Crusoe que están a punto de volver al mundo.

En el Malecón

En el Malecón

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