Arreglar el mundo y otras sandeces

26 01 2012

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Yo no pondría tanta confianza en mis recuerdos. Pero usted es usted y si desea mantener una premisa cuyo porcentaje de fallo es tan alto basado en una confianza sin ningún asidero, pues adelante. Yo prefiero mantener una posición crítica pero especialmente incrédula. Claro, yo no puedo creer en las personas. Ya le digo, usted es una buena persona y yo pues, no creo que ese adjetivo esté entre mis descriptores. Así que continúe con su presupuesto básico, ése que podría articular en un reduccionismo, quizá salvaje: la frase algo trillada pero fácil de aprehender que dice que “todo tiempo pasado fue mejor”.

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Atacaba con buen ánimo su gallopinto con huevo y natilla mientras hablaba con la boca llena y una alegría infantil con algunas miradas torvas en instantes de sinceridad macabra. Remarcaba sus afirmaciones señalando con el tenedor, bastante inapropiado y falto de respeto. El encuentro fortuito y el interlocutor aún no decide si fue agradable o una total molestia, pero lo cierto es que no se sintió con posibilidades de rehusar su invitación a la mesa a pesar de que el local estaba decididamente vacío. Claro, maneja una autosuficiencia insufrible y una actitud de ser mejor que nadie y que en muchas ocasiones le hace huir. En realidad, aleja a todo ser humano que entre en el rango de sus interacciones. Provoca rechazo pero quizá cierto componente masoquista de la personalidad del interlocutor le hace soportarlo por un tiempo anormalmente mayor que el promedio.

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Porque, pongámonos objetivos, si todas las generaciones efectivamente consideran que la época anterior al momento azaroso y subjetivo que designan como corte para definir el pasado y el presente, justamente donde se consolidan un número mayor de referentes socioculturales de la generación siguiente (piense en los cantantes, modas, caricaturas, valores, lo que sea), ¿por qué se dejan ir esos cánones de interacción y esa cosmovisión más aceptable? ¿Por qué no se instauran procesos de contrainsurgencia que detengan la sustitución del “mundo” de la generación madura? ¿Por qué no detener el cambio para siempre?

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Hay una premisa básica complementaria y es que si bien todo tiempo pasado fue mejor, es mucho más satisfactorio inscribirlo en un registro de nostalgia y de tiempo acabado. ¿Por qué? Porque al yo haber sido parte de ese instante finalizado y especial soy superior a estos chamaquitos de mierda que se creen la gran pichota. Hay también un elemento de exclusión de los jóvenes y es otro frente de las luchas de poder de una sociedad.

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Termina de comer y se limpia con poca atención las manos y la boca, convierte a la servilleta de papel en un manojo de jirones. Sonríe como si una mujer le acabara de confesar que para ella es el tipo más atractivo del lugar. Obviamente eso último jamás se lo han dicho, es fácil imaginar la sorpresa y la alegría patética que desborda. El interlocutor masculla algo parecido a una afirmación y el brillo de júbiloen el otro le pone a pensar que todo ese monólogo que no pidió empezó luego de que indicara que la más nueva de las películas que consideraba verdaderas joyas de arte no había sido realizada en este milenio.

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Pero lo más importante no es la apreciación positiva del punto de vista del otro por parte del interlocutor, esforzándose por ser humano frete a él y por tratar de reconocer su humanidad y su derecho a ser pretencioso, su derecho a ubicarse a la defensiva desde su articulación argumental pedante para protegerse del rechazo de esos otros a quienes no comprende. Para protegerse de la tristeza oceánica de su soledad.

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Compañía, nuestro deseo más incofesable. Apenas se dice el interlocutor cuando inventa de excusa el recuerdo súbito de una reunión importante. Sabe que tenía que salir de ahí. Tenía que hacerlo.

Imagen tomada de acá.





Uno de esos correos suyos

7 01 2012

..-Escribíme
..y es esto
de saltar el rompeolas
de los holas ajados
las urgencias innobles de las décadas
manos para rasgar la guitarra
del qué te hiciste
de te quiero en serio te quiero pero no esperés que te lo diga constantemente
-y seguro la sonrisa comprensiva
……..porque siempre que te escribo repito la misma
……..salvación renca contra la cursilería-
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la constancia de la inconstancia
los desencuentros -que ya ni eso-
revolotear . te digo . sobre los acontecimientos
qué te hiciste
……..nos hicimos
pormenores y qué sé yo
la gracia
abrazos y cariños
por supuesto me acuerdo de vos
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Escribirte
con rayadura de atardeceres maduros
y vaivenes oceánicos
con rumor de selva húmeda
con certeza de río seco y árboles sin hojas
promesas . fintas .  cintas
guiños
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desgajarse a poquitos el corazón mandarina

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imagen tomada de acá





Apuntes para una novela

9 10 2011

No, usted se equivoca compañero, el deseo es frontal, tiene un objetivo al cual se dirige siempre.

No importa lo que haya en medio, no importa quién haya en medio.

El deseo no atiende curvas o desvíos, se dirige fatal y redentor hacia donde es necesario estrellarse, completarse, destruirse, nada… aniquilarse finalmente ese ardor en la boca del estómago, las sienes que se elevan, se elevan, el dolorcito en los antebrazos y las manos un dolor de acción premonitoria de movimiento a punto de ser, el deseo va y se irradia en mil lanzas, mil flechas, mil misiles balísticos cuyo objetivo es la sola aniquilación propia, jamás satisfacer a otro que no sea a sí mismo, la posibilidad y la realidad de la vida que en su gozo pleno, en su necesidad de preservarse en la misma intensidad y por eso mismo no admite disminución alguna y, por eso mismo, no admite continuación más allá de la eternidad del momento de su completud, de su llegar a satisfacerse y… el vaciamiento, la marea baja, charcos un trueno a lo lejos, sordo, apenas perceptible, el cemento en la noche luego de una tarde atormentada de calor que aún permanece tibio pero igualmente inanimado, como cadáver reciente, como luego del sexo cuando no hay palabras y las caricias son un accesorio necesario de las interrelaciones del homo sapiens sapiens; un atardecer con predominio de violetas, grises y rosados, con nubes que envuelven al sol y brisa fresca que arrastra cualquier esencia sobre un campo de batalla. Justo antes de toda muerte aniquilación agotamiento completud el deseo ya no es posible de sostenerse se desbarata, deja pedazos perdidos, lo poco que queda junto se recoge sobre sí mismo, toma fuerzas, descansa, se mira los dientes al espejo mientras se los cepilla, se desentiende de ese objeto, de eso tan necesarioque ya es sólo una envoltura de un dulce que no, no era tan apetecible, hay que decir la verdad.

El deseo camina, recoge sus lanzas, revisa el estado de sus flechas, dependiendo de hacia dónde mira será fuego termonuclear aún, será un rescoldo de un castillo acabado, una hoguera en una playa en algún día de enero con trasfondo de Bob Marley, apenas un beso rápido de compromiso, según por dónde mire será lo que tenga que ser el deseo que a veces comprueba de tanto en tanto sus líneas ferroviarias para desmontar aquellas sobre las que ha colapsado, aquellas que ya no le interesan.

No hay nada más mentiroso que el deseo cuando es honesto. A veces, también, existe una viceversa. Pero eso ya es buscarle al gato más patas que las necesarias.

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Imagen tomada de acá.





Lo peor que podría pasar es que fuera una comedia romántica

21 08 2011

llueven ancestrales aguaceros”

de una canción de Guadalupe Urbina

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gracias Alexandra, por la idea

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Blue moon you saw me standing alone… tararararararaaa tarararaaararáraa Blue moon… el aire tenía una tonalidad azulada y llovía como en un cuento de García Márquez; caminaba lento con la mente más allá del monotonear del agua, de los pies mojados, de que nos íbamos a encontrar poquito después en casa y you saw me standing alone… pobrecilla esa muchacha, que corría acogida a la salvación de un suéter sobre la cabeza en medio del desbarajuste del aguacero. La deja pasar sin pensar nada en particular without a lov… ¡hola!

Esos momentos tienen ese sentimiento tan particular de flotar a varios metros sobre el suelo para ser succionado en una tromba de realidad y caer al suelo y darse cuenta que, diantre tengo los pies mojados y está haciendo frío y yo a usted la conozco, suave, de dónde la conozco y ¡claro! Parpadeo y ¡hola! ¿Cómo está? ¿Para dónde va? Voy para allá y yo para allá. Necesariamente son direcciones opuestas, por supuesto que la llevo, colocando entre ambos el paraguas y juntos se van mojando a medias.

Yo no entiendo por qué no se le puede decir a algún desconocido con paraguas que si va por el mismo camino que yo pues, que me tape, no entiendo cuál es la dificultad, ella dice. Es cierto, deberíamos poder compartir un paraguas sin que sea raro o imposible, le tomo la razón, es más me parece que es de las cosas más lúcidas que he escuchado últimamente. Se podría hacer un corto de eso o una película o no sé, algo; suelta una risa lo malo es que podría convertirse en una comedia romántica. Una breve valoración sobre las múltiples posibilidades de que algo tan sencillo, tan simple, tan necesario pueda degenerar en una trama empalagosa con Sandra Bullock como protagonista se vuelve una perspectiva totalmente desagradable y qué lástima porque la historia está genial para jugar con una serie de temas tan ricos como lo pueden ser la soledad, la paranoia, la imposibilidad de relacionarnos. Sí, qué mal. Llegamos frente a su carro y se ofrece a llevarme a donde sea que iba y yo pensando en usted y lo bueno que sería ponerme medias secas, lo glorioso que sería envolverme en una cobija con una bebida caliente entre las manos y yo entre sus piernas… ¡Qué presa! El mundo se descalabra cuando llueve, especialmente si es entre las 5 y las 6 de la tarde. Me bajo del carro, nos despedimos, seguimos con nuestros planes del día a pesar de la tormenta tropical en alguna parte, porque fijo que esto es por culpa de una tormenta o una depresión tropical.

Cuando abre la puerta del apartamento es como si existiera el cielo, ella llegó primero e hizo café, mira la televisión disfrutando que sea viernes y que mañana no tenga que ir a la oficina para poder acostarse tarde. Me voy de una vez a cambiarme y a lanzar bien lejos estas malditas medias empapadas, entonces me siento mejor y respiro con ganas el ambiente doméstico que se ha instalado entre ambos, nota curiosa en nuestra bitácora de relaciones. Da sustillo, es cierto, pero al mismo tiempo nos gusta. Me voy a buscarla y descubro que sigo pensando en paraguas y desconocidos, voy a pasar toda la noche pensando en eso y la voy a sacar de quicio porque no podré evitarlo, se ríe. Esa será una de la cadena de esas pequeñas cosas sin importancia que jamás podrán soportar y que si todo sale mal los va a hacer separarse para siempre, pero no nos adelantemos, a lo mejor les va bien. El que solo se ríe de sus maldades se acuerda, le oye decir.

Le cuento lo que me ella me dijo y que me parece que es una idea buenísima, porque eso demuestra cómo… su dedo índice sobre mi ojo derecho, por molestar lo hace cada vez que “se pone serio a hablar de problemáticas sociales, usted que no se puede quitar las ganas de comprender al mundo cuando está conmigo” y me callo. Aprovecho para comentarle una vez más que me gustaría escribirla desnuda alguna vez, sonrío esperando que esté de acuerdo y ella responde que de dónde la conozco en un desplante de celos cuidadosamente calculado para el momento en que me dejara de preocupar por las implicaciones de soledad, desconección e inhumanidad que están detrás de no poder pedir ayuda en cosas tan simples y tan urgentes como lo podría ser evitar empaparse hasta los genes en un aguacero y yo que no puedo dejar de derretirme ante sus ojos serios y crueles, su boquita torcida en un enfurruñamiento de cataclismo, la tensión de jaguar de su cuerpo cada vez que considera que es necesario reclamar su espacio junto a mí. Es que se ve tan guapa y a mí me gusta sacarla de quicio diciendo alguna corrientada, ¡ya no me moleste! Esto es serio. Dejo que la presión suba a puntos de desastre, luego le recuerdo que le había hablado de ella hacía un tiempo y lo recuerda. Le acaricio un hombro, ella no dice nada.

Es noche de lluvia y no puedo dormir, escribe sin dejar de pensar cómo putas la especie ha durado tanto en medio de tantas incomprensiones, silencios, malos entendidos y después se le atraviesa el recuerdo de ella la vez que se dieron cuenta que a lo mejor podían estar juntos en medio de este desquicie y de este trópico que no entiendo cómo no se inundado de una buena vez con tanta lluvia que cae en los meses de lluvias. Se vuelve a verla, de la boca entreabierta se pueden ver los dientecitos de adelante y piensa que sería liberador que algún día se atreva a escribir sobre lo extrañamente feliz que le hace verla así, en esa posición tan poco sexy y sin que ella se dé cuenta porque es entonces que la quiere aún más y le encantaría decirle lo mucho, lo muchísimo que la ama sin que suene tonto o se ruborice por lo terriblemente cliché que suena porque teme que una vez que se lo diga ambos se aterren ante la inmensidad de la palabra llevándolos a cometer alguna tontería de la cual se podrían arrepentir, casi como en una comedia romántica… ¡Carajo!

Gracias a esta última autoconfesión no ha dejado de pensar en todas las causas, posibilidades, realidades, estructuras, precondiciones, juicios y prejuicios y creé tener la respuesta de por qué es tan imposible romper el horror de acercarse a un desconocido para pedir ayuda en un aguacero, pero prefiere olvidarlo todo acariciendo la oscuridad de su cabello mientras está dormida. Es algo que le encanta hacer y es probable que ella no se dé cuenta jamás.

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Imagen tomada de acá.





Desconciertos VI

7 08 2011

Cortás con un cuchillo todas tus venas

después calculás la edad justa para inventar

que te las cortaste

no se sabe para qué querés realmente que se den cuenta

de tus debilidades

tu humanidad miserable

esta sorpresa rutinaria de ser uno más de los 6 ó 7 mil millones

o el puto número que querrás ponerle -qué tanto da-

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insertás cualquier bobería a partir de aquí

de esas que te hacen parecer inteligente

ya después y sin alma te importa un carajo     soltás incoherencias:

“las bestias de mis manos se relamen en tu cuello de hembra

en tus pechos de hermosa y peregrinan al sur de tu cuerpo…”

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-si esto estuviera escrito en un papel lo tirarías a un basurero

y

abrirías una botella de whiskey para emborracharte sin piedad-

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Imagen tomada de acá.








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